Cambio de época en AFA: desplazar a los macristas

Es bajo la excusa de no convalidar ascensos de San Martín de Tucumán y de Atlanta.

 

Cuando el 30 de marzo de 2017 se proclamaba por primera vez a Claudio “Chiqui” Tapia como presidente de AFA por 40 votos a favor sobre 43 asambleístas, el sanjuanino miró al cielo y, llevándose al dedo a la boca, lanzó un beso al aire y se le leyó en sus labios “Gracias, Julio”.

Sin embargo, entre esa AFA gobernada durante 30 años por Julio Grondona y esta de Tapia, la diferencia radica en la muñeca política de la conducción. A Grondona se lo culpaba de que siempre se terminaba haciendo lo que quería, pero nadie salía a enfrentarlo. Tapia, en cambio, en cada paso que da siembra un rival, que sale a enfrentarlo públicamente. Primero fue con la finalización extemporánea de la temporada de fútbol, que puso de la otra vereda al presidente de Talleres de Córdoba, Andrés Fassi, quien dijo no haber sido consultado. Pero esta decisión al abarcar inexplicablemente sólo al torneo de Primera División abrió un frente de tormenta con la Primera Nacional, provocando la reacción de San Martín de Tucumán y Atlanta, que piden el ascenso a la categoría mayor.

Este paso en falso permitió que la política, una vez más, ingrese en las entrañas de la AFA. A pesar de que el presidente Alberto Fernández había dicho que no se iba a meter en el fútbol, el sábado 6 de junio, por TyCSports, hizo una severa crítica a la conducción de la AFA y a la organización de los campeonatos.

Y acá radica la otra diferencia de muñeca conductiva entre “Don Julio” y “Chiqui”. Uno, el directivo de Sarandí, dirigía con guantes blancos y un anillo de oro que decía “Todo Pasa”; el sanjuanino, en cambio, busca confrontar.

Más allá de impedir los ascensos de San Martín de Tucumán y Atlanta, la semana pasada al presidente del club tucumano se le inició un expediente ante el Tribunal de Ética y Disciplina por las diferentes declaraciones que realizó en contra de Tapia y del Comité Ejecutivo.

Por otro lado, Atlanta, que debería ser un compañero de lucha de San Martín, firmó un documento en el que apoyaba la gestión del Comité Ejecutivo. Sin embargo, esto produjo un quiebre en un grupo de directivos que llevaban 18 años trabajando juntos, generando la renuncia del secretario general Guillermo Alé y del vicepresidente Alejandro Korz.

Desde Villa Crespo quien viene manteniendo la voz en alto es Miguel Licht, juez del Ministerio Fiscal de la Nación y socio “bohemio”, que, desde Twitter y en algunas entrevistas, defendió los intereses de Atlanta más que sus propios dirigentes. Incluso, fue demandado ante la Justicia por Pablo Toviggino, flamante tesorero de la AFA, con el argumento de instigar la marcha de hinchas de San Martín.

Desde que empezó la disputa, Roberto Sagra apuntó a Sergio Massa como uno de los operadores de la resolución, argumentando que la intención era que Tigre ascienda. Esto provocó que del Ejecutivo agregara para las próximas interlocuciones al ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, y al diputado Máximo Kirchner.

Dentro de esta trama de enfrentamientos, la AFA encontró a su peor enemigo que, sin imaginárselo, se filtró entre los muros de su fortaleza: Gregorio Dalbón, el abogado de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Dalbón fue contratado por un grupo de socios de Atlanta para lograr el ascenso de la institución bohemia basándose -según sus propias palabras- en la letra de la ley de Estatuto del Fútbol Argentino que dice que cuando se da por concluida una temporada, los ascensos y descensos deberán formalizarse. Sin embargo, más allá de esa loable defensa, el principal motivo es político y radica en eliminar a todos los macristas que quedaron en el seno de la AFA.

En su momento, Tapia pactó con el gobierno de Mauricio Macri dos elementos que resultaron ser fuentes de tensión entre los equipos del Ascenso que representa. Por un lado, acordó el fin de Fútbol Para Todos, el proyecto instaurado por Cristina Kirchner de financiación estatal del fútbol a través de la televisación por cadenas públicas. Por el otro, pactó la creación de la Superliga, un proyecto de Macri que buscó desligar la Primera División de los otros torneos inferiores.

Para dar una señal e cambio, desde la AFA, los dirigentes del fútbol argentino adelantaron un año las elecciones para reelegir a Tapia hasta 2025 y, obviamente, nombrar nuevos vicepresidentes.

Con esta jugada dejaron fuera de combate nada menos que a Daniel Angelici, quien fue el bastión judicial de Macri. Sin embargo, Angelici dejó seis operadores del Gobierno anterior diseminados tanto en AFA como en la Conmebol y en la FIFA. Los apuntados son Juan Bautista Mahiques (Cámara de Resolución de Disputa de la FIFA), Diego Pirotta (Tribunal de Disciplina de la Conmebol), Héctor Baldassi (Comisión Arbitral de la Conmebol), Christian Gribaudo (Comisión de Gobernanza y Licencia de la Conmebol), Raúl Pleé (Comisión Ética de AFA) e Ignacio Jakkin (abogado del secretario ejecutivo de la AFA, Pablo Toviggino, quien a su vez es la mano derecha de Claudio Tapia).

¿Quién es Toviggino? Fue vicepresidente de Comercio Central Unidos de Santiago del Estero, un club que ni siquiera tiene teléfono, pero que le permitió llegar a la conducción de la Liga Santiagueña de Fútbol. Desde ahí fortaleció su poder en el fútbol del interior y ayudó a construir la plataforma que llevó a Tapia a la presidencia. Su carrera en la AFA comenzó de la mano de Luis Segura, extitular de la AFA tras la muerte de Julio Grondona, quien lo insertó en la conducción del Consejo Federal. Fue tesorero del Comité Regularizador y vicepresidente de Barracas Central, el club de Tapia. Una clara estrategia para poder incluirlo, más tarde, dentro del Comité Ejecutivo de la AFA.

Sin embargo, es el hombre con más poder dentro de la estructura de la AFA. A veces se jacta de tener más poder que el propio Tapia, al que llama “comandante”.

Ahí surge la pata política de toda esta trama. Dalbón encabeza la feroz ofensiva al denunciar que “alguien dentro de la AFA, llamado Mahiques o alguno que marcan para que trabaje a lo Mahiques, con alguna causa injustificada dentro del Tribunal de Disciplina se están pasando de la raya…”. Dalbón aseguró días atrás en Radio 10 que “Desde que Mauricio Macri formó una mesa judicial que armaba causas se encargó de desparramar a Mahiques en todos lados. Uno de los centros de poder de la Argentina es la AFA. Ya que Atlanta confió en mi estudio para representarlos… si yo encuentro que dentro de la AFA existe una mesa que dirime y denuncia a personas que defienden los intereses de su club, y eso lo llevan a un ámbito disciplinario o le hacen una denuncia penal como en el caso del juez Miguel Licht, me parece que lo que están haciendo, hablando en criollo, es apretando gente. Y de ninguna manera si un cliente mío es apretado va a pasar de largo. Por consiguiente, empecé a estudiar quién es Toviggino, qué es lo que sucede con Mahiques y la AFA, qué tanto es Toviggino Tapia y Tapia es Toviggino”.

 

Dalbón agregó que “este Gobierno vino acá para terminar con las mafias. Sean de donde sean. En el mundo de la mafia aparece Mahiques y Jakkin, que no sé quién es pero está siempre cerca de Mahiques”.

Ante esta presión del Gobierno, la AFA hizo circular una nota enviada a la Conmebol, en la que se solicitaba en febrero pasado la remoción del ex candidato a presidente de Boca, Christian Gribaudo, y Diego Pirota de sus cargos de Conmebol. Sin embargo, una fuente desde AFA desmintió la versión.

De los seis macristas que aún quedan en funcionamiento dentro de la estructura del fútbol, con cierto poder en AFA, en Conmebol y en la mismísima FIFA, al que les resultará más complicado dejarlo fuera de combate será a Juan Bautista Mahiques, fiscal de la Ciudad de Buenos Aires y operador judicial del sector más fuerte de Cambiemos y del ex presidente de la Nación.

Mahiques ocupa un puesto en la Cámara de Resolución de Disputas (CRD) de la FIFA y, además, es el único argentino en la CRD. En esa Cámara, se resuelven casos de difícil resolución sobre clubes y jugadores.

A Mahiques se lo ataca porque dicen que fue puesto en la FIFA por Mauricio Macri, quien tiene una excelente relación con el titular del máximo organismo mundial, el suizo Gianni Infantino.

Sin embargo, el fiscal porteño se defiende de los ataques que le llegan, principalmente, de Dalbón.

“No me interesa salir a responderle a Dalbón. No lo conozco ni hablé jamás con él. Se le nota un resentimiento muy grande. Sé que me quiere sacar de FIFA metiendo la política dentro de la AFA. Dice que ingresé a FIFA por Macri. Llegué porque soy un apasionado del fútbol y jamás hablé con el expresidente sobre mi cargo”, señala Mahiques.

Fanático de San Lorenzo, el fiscal es amigo del actual secretario del Ciclón, Miguel Mastrosimone, y del expresidente de la institución y actual Ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens. Estos fueron quienes en 2018 lo llevaron a la AFA y con el consenso del presidente Claudio Tapia y del vice y en ese tiempo titular de Boca, Daniel Angelici, mandaron el pliego de su cargo a la Conmebol y el ente Sudamericano lo elevó, a su vez, a Zurich.

“A la FIFA fui dos veces, una cuando me presentaron ante Infantino ya otra para firmar los papeles. Jamás saque beneficios. Ni siquiera recibí entradas para ver algún partido del Mundial”.

Con fuerte arraigo familiar sanlorencista (su abuelo Vicente fue socio vitalicio y su padre, Carlos Alberto, también vitalicio y miembro del Tribuna de honor del club), Mahiques aseguró que “para atacarme a mí, pusieron en el medio a mi amigo, el doctor Ignacio Jakkim. No sé si es abogado de AFA o de Toviggino. Lo que sí sé es que no pertenece a Cambiemos. Hay falta de código entre abogados”.

Un detalle importante es que al ser designado directamente por el Consejo de FIFA a Mahiques, solamente la entidad comandada por Infantino puede removerlo de ese cargo. Una vez que desde Zurich se encara una eventual remoción, no se hace efectiva hasta que desde Buenos Aires se impulse un nuevo candidato. Esto podría llegar a ocurrir en el siguiente Congreso, que se llevará a cabo en septiembre en Adis Adeba, Etiopía.

Mahiques fue contundente: “No tengo ninguna relación con la AFA y me tiene sin cuidado si piden mi destitución. Si quieren que renuncie, renuncio. Tengo muchos problemas por resolver en mi trabajo…”.

 

Más allá del terreno deportivo, la política se metió nuevamente de lleno en el alma del fútbol y en las entrañas de la AFA.

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