De los datos a la era cuántica
El arranque del decenio virtual acelera la transformación tecnológica de España, que debe buscar su propio camino en un entorno empresarial y geopolítico muy competitivo

Quizá el tiempo en tecnología fluye de una manera distinta. Quizá dos horas sean insuficientes si queremos analizar el presente de la digitalización. Pero es el acordado para medir la transformación de un país. Sus infraestructuras, sus personas, sus Administraciones Públicas. La década digital 2030, propuesta de Retina con el Banco Santander actuando de impulsor y la consultora NTT Data de socio anual, trae el eco del nombre del informe que publica la Comisión Europea, dedicado a evaluar los avances en digitalización de cada Estado miembro. España ha mejorado en todas las categorías. Y Europa sigue comprometida con la D de los Derechos.




Conversaciones entre reinas y estrellas
El 11 de mayo de 1997 algo terminó para siempre. La computadora de IBM Deep Blue vencía al entonces campeón del mundo de ajedrez, Gari Kasparov. Quizá, tras el genio de Bobby Fischer (1943-2008), el mejor jugador de la historia. La máquina derrotaba al hombre y el ajedrez —hasta entonces métrica oficiosa de la inteligencia artificial— salía malherido. Pero cuando María Rodrigo Yanguas (Madrid, 1990) empezó a jugar con seis años aquel enfrentamiento nunca perteneció a su memoria. Era distraída e inquieta debido al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Y el juego le ayudó a concentrarse. Tanto que ha sido dos veces subcampeona de España. Un año antes nació Sara García (León, 1989), investigadora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) y miembro de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).
La conversación entre ambas mezcla un tablero de ajedrez, el cáncer y las estrellas. Sara García sabe que resulta difícil viajar al espacio. Aunque también superó a 22.000 aspirantes. Cualquier proyecto de la Agencia Espacial exige el acuerdo de los 22 países miembros y es complicado. Además la NASA desmantelará la Estación Internacional en 2030 para dejar libre la órbita a los intereses de otras naciones. Pese a todo, el éxito de India al alunizar en el polo sur (¿en la segunda carrera espacial?) le recuerda que lo impensable resulta posible. “¡Una maravilla!”, exclama. Cree en la “cooperación para abordar los grandes problemas tecnológicos”, “tener referentes mujeres”, “romper con la educación basada en prejuicios y sesgos” y poner fin a las “autolimitaciones”. Reivindica el derecho a cambiar de proyectos y no “obcecarse en estudiar una carrera porque suena bien”.
Junto a ella, María Rodrigo, cuenta algo parecido con distintas palabras. “Me dedico al ajedrez para la vida”, sostiene. Doctorada en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, promociona esas 64 casillas y comenta partidas. “El ajedrez ayuda a pensar y tolerar la frustración”, defiende. Aunque la irrupción de la inteligencia artificial en el juego le provoca una mezcla de alegría e inquietud. Un teléfono inteligente derrota a cualquier ajedrecista. Ahora los sistemas de módulos (un programa de ordenador que calcula las mejores jugadas) se imponen. Aun así, espera ver una campeona del mundo porque cada vez juegan más chicas. Abrir con blancas siempre supone una ventaja.


