Todos aceitamos los engranajes de la maquinaria que se devoró al Pipita (y en parte a Leo también). Por eso mismo, hay que valorar su perseverancia y su paciencia: debió habernos mandado a la mierda.
Todos aceitamos los engranajes de la maquinaria que se devoró al Pipita (y en parte a Leo también). Por eso mismo, hay que valorar su perseverancia y su paciencia: debió habernos mandado a la mierda.