Neymar, rey sin Balón de Oro, pero futbolista inspirador

El brasileño volvió a jugar tras una grave lesión que, como nunca antes, lo marginó 370 días. Este lunes, Vinícius, su compatriota, puede ganar el premio a mejor jugador del mundo. A la sombra de Messi y Cristiano Ronaldo, Neymar, con el Mundial 2026 en el horizonte, “formó” a una generación de futbolistas, como Lamine Yamal, crack del Barcelona.

Neymar, rey sin Balón de Oro, pero futbolista inspirador

Neymar brinca sin cesar de la tribuna a la arena y de la arena a la tribuna, mientras su padre juega un torneo de fútbol en la playa de São Vicente, São Paulo. Es el Fin de Año de 1998. Neymar “Júnior” ya cumplió los seis años. Roberto Antonio dos Santos, Betinho, técnico en el futsal del Clube de Regatas Tumiaru, mira preocupado hacia la tribuna: teme que su hijo se tropiece. Hasta que lo encandila Neymar. “Corría como si fuera un lugar llano -recordó Betinho-. Vi que tenía habilidad, agilidad y gran coordinación motora. A eso alié la genética, porque vi que su madre era delgada y alta, y su padre, que había sido futbolista, tenía un buen biotipo. Pensé que si lo juntaba todo iba a dar un buen futbolista. Y lo invité a jugar”.

El lunes pasado, a 370 días de su último partido oficial -cuando se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de la rodilla izquierda-, Neymar volvió a jugar en el triunfo 5-4 del Al-Hilal, su club de Arabia Saudita, ante el Al-Ain emiratí, por la Champions de Asia. A la sombra de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, Neymar, rey sin Balón de Oro a los 32 años pero con el Mundial 2026 en el horizonte, “formó” a una generación de futbolistas.

Este lunes, en el Théâtre du Châtelet de París, en la primera entrega del Balón de Oro de la revista France Football sin Messi ni Cristiano entre los candidatos desde 2003, Brasil puede volver a tener un ganador después de 17 años (Kaká, 2007), con Vinícius Júnior. Brasil, pero no Neymar, más talentoso que Vinícius y, sobre todo, más influyente en el juego, en los compañeros, en los rivales y en los niños del mundo que, impactados, crecieron admirándolo. “Nadie merece más el Balón de Oro que Vinícius -expuso, sin embargo, Neymar-. Es un luchador. Sufrió muchísimo en su vida. Superó todas las críticas y hoy se convirtió en un gran ídolo. Es un héroe para nosotros y, para mí, no hay nadie mejor”. Neymar se reencontrará con Vinícius (24 años) y Rodrygo (23) en la doble fecha de Eliminatorias de noviembre, en la que Brasil jugará, de visitante, ante Venezuela, y de local, frente a Uruguay. Los delanteros del Real Madrid, para Neymar, son “meus meninos”, sus chicos. Rodrygo compartió una foto de 2011: él, cuando jugaba en las inferiores del Santos, junto a su ídolo Neymar, campeón de la Copa Libertadores en aquel año con el club paulista.

Aquejado por las lesiones desde el rodillazo del colombiano Camilo Zúñiga en la columna durante Brasil 2014, que por dos centímetros no lo dejó en silla de ruedas de por vida (“No podía mover las piernas”), Neymar jugará su cuarto Mundial en Estados Unidos-México-Canadá 2026. “Ahora es lo que llamamos un arco y flecha: es capaz de construir y de rematar. Ha aumentado su arsenal”, había dicho en 2021 Tite, DT de Brasil en Rusia 2018 y Qatar 2022. En la Copa del Mundo 2026, Neymar -si las lesiones se lo permiten y si alcanza un estado de forma óptimo a pesar de competir en Arabia Saudita- puede liberar como “arco”, desde la posición de mediocampista -siempre creativo, imaginativo, impresionista- a Vinícius y a Rodrygo (y a Raphinha), más “flechas” que “arco”, un talento reservado para los elegidos.

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