Secuestrar la seguridad nacional para ayudar a los defraudadores fiscales
Existe una estrecha relación entre las teorías conspiratorias de la derecha y los chanchullos financieros
Los historiadores de la propaganda están familiarizados con el concepto de la “gran mentira”, una afirmación tan extrema que muchas personas acaban aceptándola porque no pueden creer que las autoridades públicas inventen algo tan alejado de la realidad. Muchas veces me parece que también necesitamos un término para describir un fenómeno parecido en los debates políticos, que podríamos denominar la “gran estafa”. Me refiero a propuestas políticas tan corruptas, tan claramente diseñadas para beneficiar a unos pocos que no lo merecen a costa de todos los demás, que muchos votantes se resisten a la idea de que unos políticos aparentemente respetables defiendan realmente cosas así.


