El karma argentino
Las elecciones se dirimen entre un señor colérico que habla con su perro, un ministro de Economía que está hundiendo la economía y una exministra que solo demostró su ineficacia y escasísimas luces
En España, este verano, hubo elecciones generales. Millones estaban preocupados: parecía seguro que, de la mano del Partido Popular, llegaría al Gobierno un grupo extremista que niega el cambio climático y la violencia machista, que pretende eliminar la educación sexual y el aborto y el sistema autonómico, que reivindica el franquismo y censura a los que piensan diferente. Reconozcámoslo: por ese miedo, muchos que no se sentían particularmente atraídos por la alianza gobernante, que quizás en otras circunstancias no la habrían apoyado, decidieron votarla para evitar el abismo.


