Fuerte crecimiento de las ventas minoristas en octubre por la incertidumbre pre electoral
En el año las ventas acumulan una caída del 2,4% pero, a pesar de la recesión, se beneficiaron por el temor de los consumidores a una nueva devaluación y un salto inflacionario.
El consumo en pequeños comercios dio un salto durante el mes de octubre según indica el informe mensual de ventas minoristas que publica la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
La entidad informó que, con relación al mes de septiembre, las ventas en pequeños comercios minoristas saltaron un 4,7%. A escala interanual, sin embargo, mostraron una caída del 0,7% consagrando el décimo mes consecutivo de retrocesos. Por eso las ventas minoristas acumulan una caída del 2,4% en lo que va del año aunque, en octubre, moderaron sensiblemente su retroceso interanual en tanto en septiembre habían retrocedido un 5,1% con relación al mismo mes del año anterior y en agosto lo habían hecho un 4,1%.
De los últimos 18 meses fueron apenas dos los que mostraron un crecimiento con relación al mismo período del año anterior. Por eso, la buena performance del mes de octubre resulta sorpresiva en tanto la actividad económica ha venido mostrando signos de contracción desde el mes de abril fundamentalmente como resultado de la sequía y su impacto en el sector agrícola y sus cadenas de valor.
Por eso, a la hora de explicar el fenómeno, desde la CAME, lo atribuyen a “decisiones de consumo anticipadas” como resultado de la incertidumbre generada por el proceso electoral.
Pronóstico de devaluación
Es que, luego de la fuerte devaluación de la moneda de un 22% implementada por el gobierno el pasado 14 de agosto un día después de las PASO, y el congelamiento del dólar oficial hasta la primera ronda electoral del 22 de octubre, gran parte de los consumidores pronosticaba que el gobierno tomaría idéntica decisión el día después de las generales.
Por ese motivo, los consumidores se volcaron masivamente a la compra de productos que pudieran oficiar de reserva de valor o compras adelantadas de consumos futuros o pendientes. El fenómeno se verificó especialmente en la compra de electrodomésticos, textiles, calzado y otros bienes durables buscando, según el análisis de CAME, “evitar posibles aumentos de precios”.
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