Milei avanza hacia la sesión por la ley ómnibus aunque se trabó en el capítulo de privatizaciones

Los bloques aliados piden que se excluyan de la lista Arsat, Banco Nación y Nucleoeléctrica, además de YPF.

Milei avanza hacia la sesión por la ley ómnibus aunque se trabó en el capítulo de privatizaciones

Martín Menem convocó a labor parlamentaria para este martes a las 19, con el propósito de acordar con todas las bancadas la metodología que se utilizará para discutir el proyecto de ley ómnibus este miércoles, a partir de las 10, según se estipuló en el decreto de conocatoria a sesión. Sin embargo, el oficialismo se topó con la resistencia de los bloques aliados en la negociación del capítulo de las privatizaciones.

Según fuentes consultadas por LPO, la negociación se trabó en en esa parte del articulado. Además de reclamarles a los libertarios que se quite a YPF de la lista de las 41 empresas públicas sujetas a privatización, los representantes de Hacemos Coalición Federal (HCF) y la UCR plantean que el proyecto debe dejar en claro que no se privatizan Arsat, Banco Nación y Nucleoeléctrica.

Desde que el expediente ingresó a la Cámara de Diputados, el jefe de HCF, Miguel Pichetto, advirtió que el presidente Javier Milei debía hacer lo que hizo Carlos Menem, en la década del 90', cuando envió proyectos de ley por separado para vender los activos de las empresas públicas.

De hecho, cerca del ex senador rionegrino admitían este lunes que el camino hacia la sesión se había empantanado. Con ese diagnóstico coincidía un diputado peronista, que consideró que el gobierno se encontraba "atrapado sin salida", y combinó la filmoteca con la religión para afirmar: "hay olor a martes de orquídeas y miércoles de cenizas".

Con la negociación en pausa, un diputado radical expresaba su agobio. "Si seguimos así, se va a trabar hasta en la numeración de los artículos", se quejó.

No obstante, desde el entorno del titular del bloque de la UCR, Rodrigo De Loredo, se mostraron más optimisas. "El gobierno ya mandó un texto nuevo anoche y, ahí, los cambios en los temas que se conversaron, que se van a incluir antes de votar y ya se convocó a sesión para el miércoles", resumieron con la intención de despejar dudas.

Aún así, la preocupación por lo que pueda pasar en el recinto es muy alta. Tal vez más todavía para los bloques que tratan de ayudar a que salga la ley antes que para los propios libertarios, acaso golpeados todavía por la conferencia de prensa en la que Luis Caputo anunció que se retiraban las medidas fiscales medulares del proyecto.

En ese contexto, un legislador del PRO recordaba que en la Convención Constituyente para la Reforma de 1994 se armó un "núcleo de coincidencias básicas", una suerte de paquete cerrado de artículos que no se pudieran modficiar o discutir pero que contenía cuestiones que impulsaba el peronismo y otras que impulsaba el radicalismo. De esa manera, tanto Carlos Menem como Raúl Alfonsín garantizaban los votos de ambas fuerzas políticas para que saliera la reforma.

El diseño de esa arquitectura, obviamente, demandó semanas pero también exigió cintura y volumen político a los dirigentes que lo hicieron posible. El memorioso diputado que apuntó la anécdota ante este medio no fue generoso en el reconocimiento de atributos similares para el oficialismo.

Incluso, LPO informó que el macrismo ofreció un salvoconducto para que se hiciera la sesión este martes pero se dispusiera que el proyecto volviera a comisión el mismo día. El propósito era dictaminar de nuevo y convocar a sesión el miércoles, ya sin la tenaza de las denuncias judiciales por haber reescrito en un departamento de Recoleta el dictamen original ni la impugnación de opositores. La idea no prosperó.

Por lo demás, todavía no está claro cómo se organiazará la sesión, cuya duración se estima en 40 horas y requiere suma atención no solo para cuidar el quórum sino también para contar las votaciones artículo por artículo.

Esa incertidumbre le permite al presidente de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, alertar que los libertarios pondrán en consideración para su votación en general el dictamen que salió de la comisión el martes de la semana pasada, sin las concesiones que se negociaron luego en el dictamen blue y terminaron reuniéndose en el borrador que circuló el domingo a última hora. Salvo que el gobierno decida a arriesgarse a una lluvia de denuncias penales, sugieren en el peronismo, el oficialismo no debería someter a votación el borrador y los aliados corren el riesgo de acompañar a Milei en una ley que no acordaron.

Radicales, pichettistas y macristas, por su parte, sienten que tienen poder de veto y que su fortaleza radica en que pueden voltear artículos en particular, dejando al Poder Ejecutivo con una carcaza de la ley ómnibus semivacía.

De todos modos, el temor opera. "Nadie confía en nadie y con negociadores desgastados, funcionarios que dicen cualquier cosa y bloques fragmentados, no sé lo que puede pasar si no pasa la ley", confiesa otro legislador.