Reconfiguración política y la pulseada del dólar: el doble frente que mira el mercado

Finalmente, esta semana cerró el plazo para el cierre de alianzas para las elecciones nacionales del 26 de octubre. El 17 de agosto vence plazo para la oficialización de los candidatos. Por supuesto, cada jurisdicción presentó diferentes combinaciones de alianzas, pero acá dividimos resumidamente cómo fue la configuración en general.

Reconfiguración política y la pulseada del dólar: el doble frente que mira el mercado
LLA y PRO. El espacio liderado por el presidente Javier Milei y Karina Milei selló acuerdos con el PRO en al menos seis distritos, incluida la CABA y la PBA, en estos casos con el nombre La Libertad Avanza y 100% violeta. También logró alianzas con cinco gobernadores provinciales, para intentar consolidar una estratégica de alcance nacional. En CABA había más dudas respecto de un acuerdo, que finalmente se concretó, pero el PRO accedió a la alianza luego de aceptar las duras condiciones que le impusieron: los dos senadores serán violetas, y en diputados sólo tendrá dos representantes, en el quinto y sexto lugar, con candidatos que deberán contar con la venia de la LLA. En PBA había menos sorpresas, y también habrá predominio violeta. Peronismo - Frente Fuerza Patria. El kirchnerismo, en un acuerdo entre sus principales exponentes Kicillof, CFK y Massa, logró armar un frente nacional unificado (Fuerza Patria) que se inscribió en 17 de las 24 provincias. En las siete restantes, se presentará de manera fragmentada. En CABA incluyó dos frentes que en las elecciones a legisladores fueron por afuera, referenciados en Guillermo Moreno y Abal Medina. El partido de Grabois no fue parte de este frente ni en CABA ni en PBA, aunque podría meter candidatos sin su sello. Provincias Unidas y otros frentes de centro. El frente electoral articulado por cinco gobernadores (Llaryora-Córdoba, Pullaro-Santa Fe, Torres-Chubut, Sadir-Jujuy y Vidal-Santa Cruz), que se creó para promover una tercera vía, tendrá un pie en CABA y PBA (aunque algunos de esos gobernadores desconocen esa intención). El frente no tendrá exactamente ese nombre en cada una de las provincias, aunque así se lo presentó en la PBA, que sería parecido al frente Somos Buenos Aires para la elección provincial. Sería encabezado por el ex ministro de transporte Randazzo y algún referente de la UCR. Pero la unidad de centro no se cumplió por las clásicas disputas por los lugares en las listas, y Encuentro Federal (Monzó, Stolbizer) irá con un frente separado, al igual que el frente Potencia, referenciado en Zago. En CABA, la representación de Provincias Unidas sería Ciudadanos Unidos, que tendrá presencia mayormente radical. Tampoco pudo lograrse la unidad de centro, en tanto que Hagamos Futuro (Coalición Cívica, Ocaña y Zago, no se sabe si también con el apoyo de Rodriguez Larreta), y Potencia CABA (López Murphy) irán por separado. En otras provincias, se ven acuerdos entre referentes del PRO y de la UCR con LLA, y en otros donde los partidos irán por separado. Yendo a la economía, las presiones sobre el dólar spot cedieron esta semana. La suba de tasas y de encajes (para compartir con los bancos el costo del gobierno de absorber liquidez excedente), restaron demanda al MULC. En paralelo, reapareció la oferta del agro, con liquidaciones diarias que duplicaron los niveles mínimos de fines de julio cuando ya no corría la baja temporal de retenciones. Pero las expectativas de devaluación implícitas en los contratos cortos de dólar futuro volvieron a subir, y promedian tasas en torno a 3% mensual hasta las elecciones. Los pagos por cobertura asumen un dólar dentro de las bandas hasta diciembre, en la línea en enero, pero se negocian contratos por encima de ellas para febrero, lo que podría indicar que existe la percepción de un cambio de régimen después de las elecciones. Con saldos externos negativos (fin del ciclo de mayores liquidaciones del agro) y fuertes compras de dólares por parte de las familias (percepción de dólar todavía barato, junto con incertidumbre pre-electoral), las presiones sobre el dólar seguirán latentes y aseguran un escenario cambiario volátil. Las reservas brutas subieron USD 1MM en la última semana, debido principalmente a la entrada del segundo desembolso del FMI (USD 2 MM) después de aprobada la primera revisión del EFF. Recordemos que se relajó en USD 6,5 MM la meta de acumulación de reservas, la única que no había sido cumplida. Ahora, el monto a acumular hasta diciembre asciende a USD 5,5 MM (contra USD 12 MM antes), lo que la vuelve más cumplible. Da la sensación de que hubo una claudicación por acumular reservas este año, tal vez con la expectativa de concentrarse en lo fiscal y en la desinflación, como primer paso. En la primera semana de agosto la inflación de alimentos fue del 2% semanal según nuestro relevamiento de precios, revirtiendo el sendero descendiente de las cuatro semanas previas. También se conoció que la inflación de CABA de julio cerró en 2,5% (+0,4 pp), por el salto de Estacionales (9% m/m) y por el aumento sostenido de Regulados (2,1% m/m), en tanto que la inflación núcleo se movió a la baja (1,9% m/m, -0,3 pp m/m). Extrapolar la suba de los rubros relevados por el IPCBA a la estructura del IPC INDEC arroja una inflación de 2,2% para julio, 0,6 pp por encima de junio. Aunque entendemos que la suba del dólar no parece haber tenido un correlato inmediato sobre precios, hay que tener en cuenta que prácticamente la mitad de esa corrección se dio en los últimos días del mes por lo que el impacto debería sentirse de lleno en agosto. No obstante, de confirmarse la estabilidad cambiaria de los últimos días, sumado a una actividad que sigue moviéndose muy tímidamente y a importaciones que disciplinan los ajustes de márgenes, es de esperar que el usual passthrough sea menor que en otras depreciaciones pronunciadas.