Sin universidades no hay chips
España es un consumidor neto de chips; apenas diseñamos los más sencillos y nuestras escasas fábricas tienen tecnologías desactualizadas. Necesitamos un plan de choque que permita formar 1.000 expertos por año
Vivimos un momento sin precedentes, definido por una revolución tecnológica en la que los computadores, los datos y la inteligencia artificial, están cambiando nuestra forma de interaccionar con todo lo que nos rodea. El transistor, un invento del año 1947, es, sin duda, la base de esta gran revolución. A partir de 1960 permitió iniciar una frenética carrera por el diseño de todo tipo de chips, que son circuitos encapsulados compuestos por muchos transistores.


