‘Start-ups’: cinco maneras de conseguir financiación para emprender un negocio
Las empresas emergentes de base tecnológica tienen a su disposición múltiples vías para acceder a capital con el que impulsar sus ideas y crecer. Fórmulas que, en muchos casos, implican apoyo y asesoramiento, así como la entrada de nuevos socios

Tras dar a luz una idea de negocio prometedora, una start-up se enfrenta al desafío de hacerla realidad. Esta tarea conlleva la búsqueda de financiación externa, pero la naturaleza de este tipo de compañías complica la misión: son organizaciones emergentes, con pocos años de vida, por lo que no cuentan con una trayectoria que avale su solvencia. Tampoco disponen de avales que garanticen los préstamos ni cotizan en bolsa. Como destaca Joan Riera, profesor de Innovación y Emprendimiento en Esade, “no tienen un pasado que acredite su flujo de caja futuro, que se espera que sea negativo en sus primeros años, y sus ideas de negocio plantean un alto nivel de incertidumbre, lo que, en consecuencia, supone un riesgo elevado para los inversores”.
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El mundo que viene: tendencias en financiación para start-ups, con Sergio Pérez Merino, Managing Director Sabadell Venture Capital; José Luis de Cachavera, COO Startupxplore; Carmen Cuesta, directora de Comunicación y Promoción de ENISA; Javier de Toro Velázquez, Investment Manager Angels Capital; Ángel Buigues, BStartup Advisor y Karina Virrueta Head of Ecosystem Development Startup Valencia.
Esta será la 32º y última edición del ciclo El mundo que viene sobre tendencias empresariales y sociales en los principales sectores económicos. Organizado por BStartup de Banco Sabadell y Startup Valencia, a través de HUB Empresa de Banco Sabadell. Cuándo: 29 de junio, a las 18.00.
Financiación pública que sirve de garantía
Joan Riera, profesor de Innovación y Emprendimiento en Esade, destaca que la financiación pública siempre es una opción bienvenida cuando una empresa está naciendo o en plena expansión, especialmente en sectores estratégicos de la economía. Pero, advierte de que aunque inyectan capital en condiciones favorables, no dan pistas sobre si el modelo de negocio es viable o no.
ENISA es una de las empresas públicas que ofrece financiación a empresas innovadoras. José Bayón, consejero delegado, destaca una de las fórmulas de su cartera, el préstamo participativo: “Un instrumento financiero a medio camino entre el préstamo tradicional y el capital riesgo ideado para reforzar la estructura financiera de la empresa”, describe.
Esta opción no exige avales ni garantías y cuenta con plazos de amortización y carencia más amplios. Su remuneración está vinculada a la evolución económico-financiera de la empresa. Este tipo de préstamo tiene un efecto tractor para otras fuentes de financiación, añade Bayón, ya que actúa como certificador ante business angels, entidades de capital riesgo y otras ayudas públicas.
Financiación bancaria: una opción clásica muy utilizada
El préstamo bancario es una de las principales vías para obtener financiación en las empresas. En el caso de las start-ups, explica Joan Riera, profesor de Innovación y Emprendimiento en Esade, es una opción útil en las fases más avanzadas, cuando cuentan con historial y avales que sostengan el crédito.
Actualmente, continúa siendo la opción más utilizada por las pequeñas y medianas empresas (pymes), categoría en la que se engloban las start-ups. El 23,9% acudió a alguna entidad de este tipo para obtener recursos en 2022, de acuerdo con el Informe sobre Financiación de la Pyme en España, elaborado por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar -SGR).
De cualquier modo, antes de decantarse por una fórmula de financiación, es recomendable contar con el asesoramiento profesional de un experto como el de la entidad bancaria, que resolverá las dudas que se pueda plantear el empresario y le ayudará a tomar la decisión más acertada.
Retener (o no) el control de la ‘start-up'
Francisco Isidro, profesor de Finanzas de ESIC Business & Marketing School, advierte de que el emprendedor se enfrenta desde el principio al riesgo de que su participación en el capital de su empresa se diluya a medida que da acceso a nuevos inversores para financiarse, lo que produce que pierda control sobre ella.
No existe una norma escrita sobre qué nivel de dilución es aconsejable. “Depende de las expectativas de cada start-up", argumenta José Antonio Clemente, profesor de Finanzas en la Universidad Internacional de La Rioja (Unir). Se puede tener una gran idea, pero, si no se dispone de recursos, va a llevar más tiempo materializarla, mientras que, si se cede participación a cambio de capital, ese proceso se agiliza. “Es cuestión de valorar el coste de oportunidad de dejar o no entrar a los inversores y decidir si quieres tener, por ejemplo, el 49% de un negocio que se concreta o el 51% de, solamente, una buena idea”, completa este experto.
José Luis de Cachavera, director de operaciones de la plataforma de financiación Startupxplore, destaca que el emprendedor tendrá que buscar un equilibrio entre las múltiples fórmulas de financiación. Dentro del tipo “que no diluye”, señala, “está la bancaria, la pública, las ayudas y las subvenciones, así como los instrumentos mixtos como el venture debt”. El emprendedor tendrá que tomar la decisión de cuánto está dispuesto a ceder según la etapa en la que se encuentre la start-up —“no es lo mismo estar facturando que no hacerlo”—, las circunstancias macroeconómicas —“como la inflación o los tipos de interés”— o la naturaleza de la actividad —“cuanta más innovación, mayor posibilidad de acceder a ayudas”—.


