Analía Fangano: “Lo que más coseché en la abogacía son amigos en los peores momentos de sus vidas”
La abogada presentó, junto a los periodistas Ricardo Canaletti y Mercedes Ninci, su primera novela de microficciones donde cuenta, a través de un juez de pueblo, cómo se resuelven los conflictos en el interior.
La reconocida abogada Analía Fangano presentó su primer libro El vuelo de la Polilla, una novela protagonizada por un juez de pueblo que deja al desnudo el entramado político y judicial que se reproduce en cualquier paraje donde la policía manda. El evento tuvo lugar la semana pasada en el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, donde la autora estuvo secundada por los periodistas Ricardo Canaletti y Mercedes Ninci.
“Soy abogada penalista hace 20 años. Siempre escribí, pero recursos que nadie lee”, ironiza una punzante Fangano, que supo estar al mando de las defensas de Callejeros; del ex presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban; o de varios familiares de Lázaro Báez. En diálogo con Tiempo, la letrada reconoce que “ahora, la diferencia es que pensé que publicando estas microficciones, que en suma es una novela de ficción, podía ‘teletransportar’ al lector a la realidad universal y auténtica del interior del país o regiones donde internet no funciona”.
“En estos sitios, además de no haber internet. Tampoco hay justicia. Apenas se convierte en la decisión de algún abogado con pocas luces entronizado en un juzgado local o de paz, o como la subrogación permita que se le llame. Son abogados que con un mismo saber o especialización, resuelven todo. Cómo si las personas fueran menos que un número, un holograma”, resume.

La abogada adelanta que «son historias de la justicia en pueblos pequeños, con personajes universales y micro ficciones donde el lector puede entrar y salir como en una película. Es decir se puede ver por escenas de adelante atrás y atrás adelante. Cada capítulo es una escena que nos invita a viajar a realidades poco conocidas«.
El libro cuenta con el Prólogo del “escritor del hampa” y periodista Rodolfo Palacios, quien “me insistió en que publique”, recuerda Fangano. “Conozco a Analía desde hace años y siempre que me cuenta una historia que ha vivido o le han contado es como si leyera un libro. En mi cabeza puedo visualizar las escenas. Imaginar a los protagonistas. Oír sus voces. Ver sus ropas por las descripciones” enumera Palacios.
“Sus relatos son hipnóticos. Como abogada no juzgó, escuchó siempre. Estuvo muy cerca del dolor ajeno y del peligro. Nunca se quedó al lado de algo que no tuviera alma”, analiza el escritor, que destaca uno de los tramos del libro: “Polilla y mariposa no son lo mismo, es cuestión de percepción. La polilla tiene mala prensa, la mariposa se lleva todos los tatuajes y colores. La polilla gris parece que ya vivió. La ausencia del color y las alas desteñidas la definen. Y más que nada la certeza de saber que lo que viene ya pasó. Le decolora las alas el vuelo por el desierto hostil, los chicos sin rostro de los pueblos fuera del mapa, el retumbe de la violencia en las paredes húmedas de los penales, el olor a tumba en el que se sumergen las causas, los expedientes, los piolines, el rulo infinito de la espera y los pasillos oscuros y solitarios”.

“El vuelo de la Polilla es una metáfora que se completa con la interpretación del que se anime a viajar en estás poquitas páginas que comparto”, dice Fangano, y subraya: “En 30 años de ejercicio brutalista de la abogacía, lo que más coseche son buenos amigos que conocí en los peores momentos de sus vidas, como la muerte de un hijo, la violación de una hija, en la morgue, un hospital, en las cárceles”.
“En las situaciones más extremas y angustiantes, el ser humano saca la mejor versión. Después el tiempo y los jueces se encargan de interpretar y encuadrar en un tipo penal lo que vivimos”, concluye Fangano.


