¿Cuánto vale la lengua? Casi un 10% del PIB mundial descansa en el español

Mantener el estatus económico del castellano en la era de la tecnología y la digitalización no será nada fácil frente al empuje de otros idiomas

¿Cuánto vale la lengua? Casi un 10% del PIB mundial descansa en el español
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Los lingüistas dicen que los idiomas difieren no en lo que deben expresar, sino en lo que quieren expresar, por eso no hay una lengua mejor que otra entre las 7.000 que facilitan la comunicación humana. El profesor australiano Robert W. M. Dixon lo intentó demostrar en el libro Are Some Languages Better Than Others?, aunque todavía ronden por ahí bulos sobre que las lenguas europeas son más sofisticadas que las demás. Los idiomas tampoco son como las personas: no tienen un año y un lugar de nacimiento, aunque cada país posee sus propias leyendas al respecto. Está La Chanson de Roland para los franceses; el poema Beowulf para los anglosajones o las primeras frases en castellano que aquel monje de San Millán de la Cogolla dejó escritas hace algo más de mil años a fuerza de pelearse con el latín.

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Migrantes

Emigrar es una de las maneras más eficaces de exportar una lengua.  Con las personas se mueven sus tradiciones, su cultura. Para el que emigra, la decisión de hacer las maletas es más fácil (y cuesta menos en términos económicos) si sabe que gracias al idioma aumentarán sus posibilidades de conseguir un trabajo mejor pagado. El idioma español se ha valido durante años de los flujos migratorios para ensanchar su dominio internacional: en el siglo XIX desde España hacia América Latina y desde 1980 en sentido inverso. En Estados Unidos, cuantifica el Instituto Cervantes, 42 millones de residentes tienen el castellano como su lengua materna y otros 15 millones dicen saber defenderse. El problema, cifra el economista José Luis García Delgado, es que EE UU “ha sido el gran cementerio de lenguas”, que desaparecen con el avance de las generaciones y la asimilación cultural en el país de destino. Y podría seguir siéndolo si cesa la abundante corriente migratoria actual. Si Norteamérica sigue manteniendo niveles vigorosos de hispanohablantes es porque el tránsito en la frontera de México no ha dejado de crecer y porque las comunicaciones con los países de origen (a través de teléfono o por correo electrónico) son más fáciles y asequibles que antaño. Pero no tanto porque el país ofrezca grandes concesiones al bilingüismo en el ámbito administrativo, por ejemplo. 
Volviendo a Europa, el colectivo de migrantes que hablan español se estima que puede superar los dos millones. Pero su integración es distinta por tres factores: el hecho de que el español sea lengua oficial de la UE, el respeto europeo por el multilingüismo y las preferencias cada vez más frecuentes por elegirlo como segundo idioma en la escuela. Pero si de lo que se trata es de conquistar hablantes, el español debería mirar a África. Enseñar el idioma en el continente que más va a crecer en las próximas décadas ayudaría a mejorar las condiciones de los migrantes y a ampliar lazos económicos y culturales.